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Pueblerino, narcotraficante y campeón de la IMSA GTP

  • Foto del escritor: acolmeainterpretat
    acolmeainterpretat
  • 24 abr
  • 4 min de lectura

Actualizado: 30 abr

Andrés Brito Durán

Santiago de Compostela - 24 ABR 2026


El director, cineasta y documentalista, Miles Blayden-Ryal, conocido por sus proyectos relacionados con la delincuencia, el racismo, la política, la discapacidad y por su sello distintivo de trabajo que se basa en el ‘’por qué la gente hace lo que hace’’, ha sido el artífice de un documental que consta de seis capítulos que exponen amaños y trampas en los deportes. Esta miniserie es ‘’Juego Sucio’’, estrenada el 6 de octubre de 2021, y Miles ha sido el director del segundo capítulo de la serie que lleva como nombre ‘’Marihuana en la pista’’ y, del penúltimo capítulo de la serie que se titula ‘’Sicario equino’’. Esta reseña se basará en el segundo capítulo.


Los deportes forman parte del día a día de la sociedad, pero lo mismo ocurre con la corrupción y las trampas. ‘’Juego Sucio’’ no solo es un documental que expone eventos que ocurrieron en la vida real, sino que lo hace a través de los propios protagonistas de aquellos sucesos. La serie ha logrado tener mucha repercusión por este factor diferencial, ya que seguramente si estos eventos hubiesen sido contados por expertos o terceros, no habría logrado llamar la atención de los espectadores.


Randy Lanier contando su historia frente a cámara
Randy Lanier contando su historia frente a cámara

El segundo capítulo narra la biografía e historia de Randy Lanier, un exnarcotraficante y expiloto de carreras nacido en la zona rural del estado de Virginia en Estados Unidos. En su adolescencia se mudó a Florida, en una época en el que el movimiento hippie estaba en auge y, por consiguiente, consumir y vender drogas (en especial la marihuana) era algo cotidiano y muy fácil de realizar. Lanier se interesó por este mundo y con el dinero que ganó decidió comprar un viejo Porsche que le permitió correr en el campeonato amateur de Florida, sin embargo, quería dar el salto a ser profesional. El piloto de carreras decidió comprar un carguero enorme y usar los cargamentos donde se almacena el agua del mar para traficar desde 8.000 hasta 75.000 kilos de marihuana.


En el capítulo de casi 1 hora y 30 minutos Randy, Palm (su esposa), Allan, Charles Podesta (amigos de Randy) y Keith Leighton (jefe de carreras del equipo de Randy), cuentan una historia que comenzó siendo un cuento de hadas y una diversión arriesgada, pero que terminó llevando a todos a prisión (excepto a Keith, quien decidió retirarse a tiempo del problema) y en especial a Randy que fue condenado a cadena perpetua sin derecho a libertad condicional.


Es importante resaltar que, en aquella época, no existía ningún tipo de guardia costera, por ende, era muy común llevar droga a islas del Caribe como las Bahamas o Jamaica en un yate y posteriormente recibir un pago por el encargo. Randy comenzó vendiendo marihuana en las calles, con el dinero que obtuvo compró un bote y empezó a realizar estas operaciones para financiar su adicción a las carreras. Pese a ser un pueblerino sin ninguna experiencia en el ámbito de las carreras, llegó a participar en la IMSA GTP 1984 con su propio equipo llamado: ‘’Blue Thunder Racing’’, el cual era financiado por sus enormes ventas de la droga a colombianos. En la pista no se hablaba de nada ilegal, pero que un equipo privado le compitiera y ganara a gigantes del deporte de motor como lo son Porsche, Ford y Jaguar era algo casi imposible de imaginar. Randy logró aquel campeonato de 1984 con esfuerzo, sudor, trabajo en equipo y muchas ventas de marihuana.


Randy Lanier en las 500 Millas de Indianápolis
Randy Lanier en las 500 Millas de Indianápolis


Es un capítulo que logra la reflexión profunda por parte de la audiencia, debido a que el espectador llega a simpatizar en gran momento con Randy y su círculo, pero mientras más avanza la historia, la diversión desaparece y la sensación de que algo malo ocurrirá crece enormemente. El carisma del de Virginia es único y recuerda su juventud alocada a la perfección, sin embargo, hace un llamado a todos los jóvenes a no caer en vicios ni mucho menos en la arrogancia, que fue lo que llevó a Randy a prisión. Él siempre pensó que no lo iban a atrapar, pero el FBI ya lo seguía de cerca cuando obtuvo el IMSA GTP en 1984 y decidió unirse a la IndyCar con el sueño de ganar las 500 Millas de Indianápolis. Este objetivo requería un mayor poder económico y, por consiguiente, grandes ventas de marihuana para financiar a su equipo de carreras y tener lo último del mercado para acercarse a tener opciones reales de ganar el campeonato.


Sin duda es un capítulo que merece ser apreciado por parte de los espectadores. El formato de entrevista en el que solo salen los protagonistas permite crear un vínculo entre protagonista y público, es decir, se crea una especie de relación bidireccional sin retroalimentación en vivo, pero ambas partes reaccionan a lo que se va contando. En ningún momento Randy y su círculo cercano dejan de ser ellos mismos ni hacen ver que lo que hicieron fue algo bueno. Se arrepienten y exponen sus historias con total sinceridad para que los más jóvenes no cometan sus mismos errores.

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