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El espejismo de las apuestas: cuando el deporte deja de ser un juego

  • Foto del escritor: acolmeainterpretat
    acolmeainterpretat
  • 15 abr
  • 5 min de lectura

Actualizado: 30 abr

Andrés Brito Durán

Santiago de Compostela - 26 MAR 2026


Ilustración de archivo
Ilustración de archivo

Los deportes son un pilar fundamental en la sociedad. Permiten el disfrute entre los miembros de la familia, contribuyen a la salud de las personas, crean disciplina en el individuo y fomentan la unión en la sociedad. Sin embargo, otro gran grupo prefiere apostar su dinero mientras observa algún deporte. Esto es conocido como apuesta deportiva. Al principio no suena mal, pero las apuestas deportivas pueden generar problemas tanto económicos como emocionales en las personas. Existe un 1,2 % de la población adulta en el mundo que padece de problemas relacionados con el juego, los cuales serán discutidos y ejemplificados a lo largo de este artículo (Organización Mundial de la Salud).


En la actualidad, las apuestas deportivas no solo se encuentran en páginas específicas, sino también en camisetas de equipos de fútbol, básquet o en vallas publicitarias de eventos deportivos. Funcionan en muchos casos como patrocinios o alianzas. La audiencia invierte su dinero en un suceso que cree que podría llegar a suceder durante el desarrollo del encuentro. En algunos casos, la persona gana, en otros pierde su dinero, pero cree que si vuelve a apostar podría ganar, lo cual termina llevando al individuo a convertirse en un adicto a las apuestas. Esto ha generado una gran expectativa por parte del público, ya que muchos comienzan a pensar y a creer que es posible vivir de las apuestas deportivas.


La Real Academia Española define la palabra apostar como ‘’arriesgar cierta cantidad de dinero en la creencia de que algo, como un juego, una contienda deportiva, etc., tendrá tal o cual resultado’’. Esto se entiende en el ámbito deportivo como invertir una cantidad de dinero en una situación concreta que podría suceder durante el evento o que va a ocurrir durante el mismo. La versatilidad de las apuestas deportivas consiste en que el individuo puede apostar antes o durante el encuentro. En este mundo, se puede apostar desde que equipo o que jugador obtendrá la victoria (como ocurre en el fútbol, tenis, béisbol, boxeo) hasta de qué color será el Gatorade lanzado al entrenador campeón del Súper Bowl.


El problema comienza cuando la persona o individuo es incapaz de observar un deporte o un evento sin la necesidad de apostar su dinero. Esto se le conoce como ludopatía, un trastorno que la Organización Mundial de la Salud define como: ‘’una enfermedad que se caracteriza por un fracaso crónico y progresivo en resistir los impulsos de jugar apostando dinero’’ (InfoAdicciones). El peligro de la ludopatía es que empieza como un juego que no aparenta ser dañino. Apostar cinco dólares o euros por la victoria de un equipo parece divertido, pero estar hasta altas horas de la noche o en actividades cotidianas de la vida (escuela, trabajo) pensando en cómo recuperar el dinero perdido por una apuesta, es un signo claro de que el individuo es ludópata.


El deporte y las apuestas se han convertido en una batería que la audiencia o público está comenzando a disfrutar. Está muy normalizado apostar para disfrutar de un evento y esto también ocurre por las publicidades. Un fanático al ver una publicidad de una casa que promueve las apuestas deportivas, perfectamente puede entrar en este mundo por el atractivo que genera, mas otro grupo no le prestará atención. El problema empieza cuando son los propios deportistas los que promocionan estas apuestas. Un caso podría ser el portero argentino campeón del mundo Emiliano Martínez. El ‘’Dibu’’ es la cara de Bplay, un casino online muy ligado a las apuestas deportivas. El argentino tiene varias publicidades promocionando esta casa de apuestas.


Publicidad de Bplay
Publicidad de Bplay

Los amantes y fanáticos de los deportes tienen ídolos que admiran y adoran constantemente. Messi o Cristiano en el fútbol; Alcaraz y Sinner en el tenis; Lebron James en el básquet y muchos otros. Sin embargo, si todas estas estrellas mencionadas hicieran apología a apostar, ocasionarían un enorme problema que se puede explicar regresando al ejemplo de Emiliano Martínez y uniéndolo con dos conceptos o bases teóricas de la psicología.


La Teoría del Aprendizaje Social planteada por Albert Bandura y el efecto ‘’halo’’ de Edward L. Thorndike son ideales para explicar esta situación. La primera se refiere a que ‘’gran parte del aprendizaje humano no ocurre únicamente a través de la experiencia directa, sino también sobre todo mediante la observación, la interacción social y la imitación de modelos’’ (De la Torre, S. para Iseazy, 2024). Por otra parte, el efecto ‘’halo’’ explica que existe un sesgo cognitivo en que, si uno como individuo detecta un aspecto positivo hacia una persona o producto que no se conoce, pues existe la posibilidad de que lo no conocido se convierta en algo automáticamente bueno (Triglia, A. para Psicologíay Mente, 2016).


La relación entre estos dos conceptos y cualquier deportista que promocione apuestas deportivas es bastante clara. Una persona que vea a su ídolo haciendo publicidad directa a casas de apuestas va a querer entrar a ese mundo. La admiración y sentimiento hacia una famoso es inmensa y si, además, la propia publicidad expone que apostando desde la comodidad de tu hogar puedes ganar dinero fácil y rápido llama aún más la atención del fanático. La persona no piensa en las posibles consecuencias que podría generar invertir su dinero en algo desconocido, simplemente está sesgado porque su ídolo le recomendó indirectamente que apostara su dinero.


Lo anterior mencionado expone que vivir de las apuestas no es posible. La cantidad de dinero que hay que invertir para poder ganar algo y los riesgos que existen de volverse adicto son totalmente desproporcionados, aunque siempre existen personas que creen que apostando sus ingresos pueden ganar mucho más y cambiar su vida. El medio de comunicación CNN y la redactora Hannah Keyser (2026), recopilaron múltiples historias de vida de ludópatas que comenzaron apostando por diversión o por probar algo distinto, pero no pensaron en las apuestas deportivas y sus consecuencias.


Grupo de amigos apostando. Fuente: El Periódico. Autor: Ricard Cugat
Grupo de amigos apostando. Fuente: El Periódico. Autor: Ricard Cugat

Shane es uno de los individuos que explica su historia. Empezó apostando en todos los partidos a que su equipo favorito de béisbol, los New York Mets, ganaban. Es evidente que un equipo no juega todos los días, así que Shane comenzó a poner su dinero en otros deportes para rellenar ese vacío. Este problema ocurrió en 2022 y al año su padre le reprochó el que hubiese caído en una trampa en la que solo los casinos obtienen ganancias. El joven explica que su círculo más cercano era de apostadores y define el mundo de las apuestas en varias frases como ‘’La adicción al juego te quita todas las ganas de vivir’’ o ‘’No me duchaba, no comía. Pierdes las ganas de gastar dinero en cosas básicas…’’.


Otro testimonio sería el de Ely. En el 2022, las apuestas se legalizaron en New York y esto le permitió poner su dinero sin control en los deportes. “Imagínense, estar completamente en la ruina” dijo Ely para CNN. Su estilo de vida se basaba en ponerse reglas al momento de apostar que de poco servían, debido a que, si perdía dinero, volvía a poner más dinero para recuperar lo perdido. Además, Ely les daba consejos a sus amigos y les comentaba de las grandes sumas de dinero que ganaba aún sabiendo que todo lo que decía era mentira. La arrogancia y el deseo de ganar nublaron totalmente la vida de Ely.


La adicción al juego, la ludopatía o simplemente apostar dinero en un deporte, de alguna manera y en base a todo lo comentado y analizado anteriormente, logra la deshumanización de las personas. Para el adicto el dinero no tiene ningún valor, se aleja de sus seres queridos para centrarse únicamente en apostar y ver si ganará algo, pero lo peor que es no mide en ningún momento las consecuencias de sus actos. Esa sensación de estar pensando en los próximos encuentros o eventos para invertir, destruye y afecta de manera silenciosa a cualquier persona. Es evidente que no es posible vivir de las apuestas deportivas.

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